Crucifijo realizado por encargo, con Cristo de bronce de la primera mitad del siglo XVII sobre cruz original de madera de nogal. La cruz está decorada con figuras geométricas de metal punzonado que se han perdido en parte. También lleva grabado en metal punzonado en uno de sus laterales el lema: DON DIEGO DE RIAÑO GAMBOA. En los demás lados aparecen nombres de santos: N.P. SAN BENITO. SAN DIEGO. SAN MARTIN, SAN PEDRO, SAN JUAN, .... La figura de Cristo es de bronce dorado de cuerpo redondo.
Diego de Riaño y Gamboa (Burgos, 1589-Rabé de las Calzadas, 11 de septiembre de 1663), natural de Burgos fue un eclesiástico, jurista y hombre de estado español. Presidente del Consejo de Castilla y Presidente de la Chancillería de Valladolid entre 1642 a 1648. Felipe IV le condede el título de conde de Villariezo en 1659 sobre el municipio de Villariezo en Burgos. El año anterior se le había concedido también el título de vizconde de Villagonzalo.Presidente del Consejo Real de Castilla en 1648. Caballero dse la órden de Santiago.
El hecho de que la cruz tenga dibujos geométricos con puntitos de metal confirma que se trata de un trabajo de alta época del siglo XVII, utilizando una técnica suntuaria muy específica conocida como taracea de metal o embutido.
Durante el siglo XVII (especialmente en el ámbito del Barroco español, italiano y de los talleres hispano-flamencos), las cruces destinadas a la devoción privada no solían ser de madera lisa. Se elaboraban en maderas nobles y densas (como el ébano o el nogal oscurecido) y se decoraban mediante finas incrustaciones de metales como el latón, bronce o plata.
Esos pequeños puntos metálicos solían formar patrones estrellados, líneas geométricas o delimitar los bordes de los motivos de lacería para que la luz de las velas resaltara la estructura de la cruz en la penumbra de los oratorios privados.
Los dibujos geométricos rectilíneos y sobrios reflejan la influencia del estilo herreriano o del barroco temprano, donde se buscaba una estética severa, matemática y elegante para ensalzar la figura central de Cristo.
Un Cristo de bronce dorado de tanta calidad anatómica (siguiendo los modelos post-miguelangelescos de broncistas centroitalianos o plateros andaluces de hacia 1600) requería una cruz a la altura de su valor. Los comitentes ricos o las órdenes religiosas encargaban estas cruces decoradas con metal para destacar el dorado de la figura.